lunes, 4 de enero de 2021

Ilusión

Terminamos el año con el último ocaso de 2020, esperanzados, porque la vida es un continuo comienzo con el despertar de cada amanecer, de manera que aunque titubeantes, emprendemos el 2021, ilusionados cada día, porque nuestra historia, la de cada uno, se compone de pequeños retos y esperanzas, de logros y pérdidas, de amor y desamor.

Bajo el tibio sol invernal, con una mantita sobre las rodillas, la anciana parece observar los pájaros que en bandada bailan con cierto desorden sobre los árboles. Por el camino se acerca un señor y cuando llega a su lado la saluda, y le dice que es su hijo y por si esto fuera poco, pretende con falsa naturalidad cogerle la mano, pero ella indignada, no deja que la toque. Él parece no afectarse, se sienta a su lado y no para de parlotear, aunque la señora con el ceño fruncido, no le escucha. Ese no es su hijo, su pequeño es imaginativo y alegre y no puede ser este señor maduro y serio, con bigote y chaqueta de punto, que habla y habla palabras que no entiende.

Ella ahora mismo recuerda la habitación como si la tuviera delante. En la tele están dando una peli de dibujos animados con dragones como protagonistas, que tiene hechizado al pequeñajo, y en cuanto termina, el niño la mira y le dice. -Mamá, mamá, quiero un dragón para ir montado en él al cole- Y ella le responde: -Mmm, veremos qué podemos hacer. Se me ocurre que si dibujas lo que deseas puedes convertirlo en realidad sobre el papel-.

El pequeño empieza a dibujar y según desliza el lápiz con cierta encantada torpeza, va cambiando de opinión. Coge los rotuladores y sus garabatos pronto se transforman en: -Mmm, una estrella fugaz; o no, no, una serpiente que se retuerce; ah, no, no, no, mejor un mono que va saltando-. Y así continúa hasta que el papel es un galimatías de garabatos y el niño se cansa de los rotuladores, para prestar toda su atención a los coches con los que hace carreras concentrado en otro mundo, un mundo de carreteras peludas sobre la alfombra.

-Mamá, mamá. Estás sonriendo. ¿En qué piensas?-

-Ah, hijo, qué bien que viniste-

Y ahora sí, con las manos de ella entre las suyas, el hombre con chaqueta de punto repite de nuevo historias de la familia, le habla de sus nietas y su nuera y del nuevo minino que los tiene a todos enamorados, de las mejoras que han hecho en casa y de un sin fin de pequeñas cosas aprovechando que ahora lo ve. Y la besa y la achucha, en esa lucha de antemano perdida contra su mente cansada, y hasta que la bruma regrese otra vez a su mirada.

Salud y cariño para todos-as en este año nuevo  nos toca descubrir y mucha ilusión para dibujarlo y colorearlo a nuestro antojo, aunque de antemano sepamos que no saldrá como soñamos.