martes, 4 de septiembre de 2018

Saltando

Siendo adulto, sentirse como un niño es casi una tarea imposible. Recuperar la inocencia, el candor, la sencillez y la ausencia de picardía requieren un gran esfuerzo, pues compiten en muestro interior con la sabiduría que te aporta la vida, pero vale la pena intentarlo ya que nos rejuvenece y oxigena. Sólo aquellos que olvidan las estrategias aprendidas,  logran sentirse inocentes y viven el día y la noche con ojos nuevos que descubren a cada instante un mundo desconocido.

Duchado y cenado, el niño entró saltando en la habitación, pom, pom, pom, sin dejar de saltar se puso el pijama, pom, pom, pom, y se subió a la cama, pom, pom, pom, y como si no le afectara el calor intenso que perduraba tras un día sofocante, se metió bajo las sábanas y siguió moviendo los pies, zas, zas, zas, ésta vez como una rana, e imaginándose cohete a punto de despegar, brrr, brrr, brrr.

Y allá va adelante, agudo y rápido entre las estrellas. Con las manos agarra una ancha nebulosa que enreda como si fuera una cinta, ru, ru, grita feliz, ru, ru, ru, mientras hace ondas con ella y la desliza suave como una cometa entre los planetas. 

 Ru, ru, ru, de pronto el cohete aterriza en una loma pelada, brrr, brrr, brrr, donde sólo vive un tupido zarzal.

-¡Pero si son caramelos!-exclama el niño-.
-Cuidado -le dice el zarzal- si te acercas durante el día a coger mis dulces frutos, te arañaré profundamente con mis espinas, pues mis púas sólo desaparecen cuando la noche avanza y la luna pasea.
Veo la luna, así que es de noche y esto debe ser un sueño -piensa el niño que es muy listo-. Cogeré muchos caramelos y cuando despierte, aparecerán junto a mi almohada. Y allá va de nuevo, sintiéndose cohete que despega, brrr, brrr, brrr, con un puñado de caramelos entre sus manos.
Pero cuando el niño se despierta, en la cama no hay rastro de nada, así que después de buscarlos un rato, le cuenta decepcionado la historia a su madre -Si los caramelos aparecieron en un sueño, -le dice su mamá- al despertarte se habrán vuelto invisibles, pero estoy segura de que si ésta noche te duermes, sin hacerte el remolón cuando te mande a la cama, mañana aparecerá uno que te puedas comer bajo tu almohada. Y dicho esto, le picó un ojo y dándose media vuelta, dejó al niño sonriendo y planeando nuevos saltos, pom, pom, pom, que le llevarán con toda seguridad hacia otra galaxia.





5 comentarios:

  1. Las ilustraciones son acuarelas con un toque digital.
    Saludosss para tod@sss.

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  2. Una vez hablando con mi hermano, el segundo en orden entre los hermanos, me comento que él recuerda de pequeño que no se cansaba. Que corría deprisa la calle abajo, y ahora corría muy deprisa la calle arriba, y ahora volvía rivalizando con otro niño una supuesta entrada en meta y …, la sensación de me canso-descanso le era desconocida. Pero que suuuuuuerte teníamos cuando no nos cansábamos, y cuando todos contestábamos siempre “vale” a cualquier propuesta tuya o de ellos. Ahora cómo ha cambiado, es raro oír “vale” a la primera, y solo aguanto como mucho mucho tres pom pom pom

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    1. No sé porqué aparece Pablo cuando me llamo Adela, pero.....ya investigaré en otro momento. BESOS para todos

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    2. Ángel siempre habla con nostalgia de ese ímpetu que le movía cuando era niño. Esas ganas de correr, saltar y jugar a lo que fuera sin tener fin. De no sentirse cansado cuando lo mandaban a la cama, pero caer dormido profunda e inocentemente. Qué felicidad y qué suerte tenemos de poder contarlo. Muchos besossss

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